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En África, donde los recursos alimenticios e hídricos son siempre escasos, el hombre aprovecha cualquier cosa para transar en un comercio que no tiene ética ni sentido, negocian constantemente con la vida de muchos animales y sin duda también con los famosos colmillos de los poderosos elefantes africanos.
Esta persecución fue avalada por antiguas leyendas nativas, que afirmaban que los elefantes cuando veían que su vida está llegando al final, se apartaban de su manada, para ir a morir a un lugar determinado: el cementerio de elefantes. Los europeos cuando llegaron al continente, continuaron con la búsqueda de estos lugares para obtener fácilmente el preciado marfil. Sólo se encontró en contadas expediciones con hallazgos de osamentas de varios ejemplares. Por tanto, comenzó su cacería.
Actualmente, se sabe que los colmillos le sirven para arrancar la corteza de los árboles y cuando van llegando a la vejez, tienden a soltarse y se tornan más débiles por lo que buscan zonas de terreno más blando, cerca de los ríos, muriendo muchos en un mismo lugar. Es esta constante amenaza por parte del hombre, lo que ha dado un manto de misterio a la existencia del paquidermo.
Pero tan viejo como la historia de su persecución es la línea genética del elefante actual. Hace millones de años atrás, aparece su primer ancestro, un mamífero denominado Paleomastodom, el cual era un animal de baja estatura, con colmillos y trompa pequeños, habitaba África, Europa, y Asia. Miles de siglos de evolución, dieron como resultado que el animal aumentara su estatura y los colmillos y trompas se desarrollarán completamente. Mamuts y elefantes provienen de un mamífero proboscídeo (con trompa) llamado ARCHIDISKODON MERIDIONALIS, que medía alrededor de 3.5 metros y pesaba unas 16 toneladas, habitó el continente europeo donde se extinguió, siendo sustituido por otras especies, hasta llegar al conocido Mamuts (Mammuthus Primigenius), que era un animal de gran estatura, pero de poca longitud, con una gran cabeza y colmillos poderosos. Poseedor de un pelaje que le hacía resistir las zonas periglaciares, donde habitaba. Se extinguió hace más de 12.000 años
La evolución continuó su marcha, los proboscídeos siguieron existiendo en Asia y África, pero desaparecieron para siempre de Europa. Es este punto que marca una diferenciación entre los actuales elefantes asiáticos y los africanos. Cada especie evolucionó por su cuenta, por lo que en líneas generales parecen iguales, pero presentan diferencias específicas entre ellos. Diferenciación que permite observar dos géneros, el género Elephas (asiático) y el Loxodonta (africano). Pon tanto, si tuviésemos que clasificar al Elefante, diríamos que su Orden es la de los Proboscídeos (con una trompa larga, grandes orejas, y largos colmillos), su familia es la de los Elefántidos, y su clase mamíferos.
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