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Prefieren la carne o el pescado a los dulces, porque no pueden detectar el sabor del azúcar. Su encanto radica en su sensual maullido mediante el cual saben manipular a los humanos. Pueden sufrir de estrés debido a rivalidades, mudanzas o celos. Son algunos de los hallazgos más recientes sobre estos felinos a los que Leonardo Da Vinci consideraba "pequeñas obras de arte en movimiento".
Conviven con nosotros desde hace 9.500 años, según se ha deducido del reciente hallazgo de un gato enterrado con su probable dueño en una tumba neolítica de Chipre, lo cual sugiere que la domesticación de estos felinos comenzó mucho antes de que los egipcios los adoptaran como mascotas, dioses y compañía, hace unos cuarenta siglos. Hace poco, una empresa estadounidense anunció haber vendido el primer gato clonado por encargo: una “fotocopia biológica” o hermano gemelo idéntico de una mascota fallecida meses antes. El clon, llamado Little Nicky se obtuvo por medio de manipulaciones en un laboratorio, a partir del ADN o material genético del gato original, el desaparecido Nicky.
Aunque para los supersticiosos los gatos se asocian a la mala suerte y para sus detractores son seres huraños e independientes que van a lo suyo y pueden volverse contra sus dueños, para los científicos estos animales suponen un objeto de investigación y una fuente de descubrimientos a menudo asombrosos.
Hasta hace poco, se ignoraba cuáles eran las razones biológicas que llevaban a los gatos domésticos, así como a los felinos mayores, desde leones y tigres, hasta leopardos, panteras y jaguares, a preferir la carne o el pescado por encima de los alimentos dulces. De acuerdo a una investigación reciente, efectuada por científicos británicos y estadounidenses, esta preferencia se debe a que no pueden detectar el sabor del azúcar de los alimentos y bebidas, debido a un defecto en un gen relacionado con las estructuras fisiológicas que permiten percibir estos sabores, por lo cual los sabores dulces realmente no les saben a nada. |