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Si tuviésemos que clasificar a este bigotudo amigo, diríamos de él que su especie es simplemente Gato (Catus), su género Felis (gato en latín), perteneciente a la familia de los felinos o más específicamente al de los pequeños félidos (felis catus).
Al alimentarse de carne pertenece al orden de los carnívoros y al amamantar a sus crías forma parte de la clase de los mamíferos. Además, lo podríamos clasificar como un Nictálope, es decir, que ve mejor de noche que de día.
Un poco de historia. Hace más de 35 millones de años, existía un tronco común de todos los mamíferos. Los félidos es una rama que se desprendió de este tronco. Millones de años después, aparecen dos tipos de félidos, unos con dientes de tipo cónico (similares a las especies existentes actualmente) y tigres de “dientes de sable”, estos últimos de mayor tamaño que los primeros, los más conocidos eran Dinofelis y Machairodus (habitantes de África y Eurasia) y Nimravides (en Norteamérica), linajes que no perduraron en el planeta
Hace unos 300.000 años, comienzan a aparecer otros linajes, procedentes de los félidos de diente tipo cónico, entre ellos se encuentra el ocelote, el puma, la pantera nebulosa, y el gato doméstico (incluye al gato montés euroasiático -Felis silvestre- y varias otras especies de pequeño tamaño tanto asiáticas como africanas).
Los órganos y aparatos internos del gato son similares a todos los demás mamíferos. Posee una dentadura que está destinada en función del tipo de alimento que ingiere y que es típica de los carnívoros, es decir, son cortantes. El último premolar superior y el molar inferior están muy desarrollados y le permiten macerar la carne. Estos dientes son llamados ferinos (propio de las fieras). Los caninos le sirven para sostener la presa, por esos son largos y muy afilados y se ubican uno a la derecha y otro a la izquierda de la línea media, teniendo dos en el maxilar superior y los otros dos en la mandíbula. Los molares son cortantes pero cortos. El gato posee 30 dientes, y se distribuyen de la siguiente forma: 12 son incisivos, 4 caninos, 10 premolares y 4 molares.
En su esqueleto es fácilmente reconocible una gran diferencia entre sus miembros posteriores y los anteriores, cualidad que le permite desarrollar grandes velocidades y dar brincos muy altos. La cola es la continuación de la columna, y se une a esta a través de las vértebras caudales. Posee uñas retráctiles, es decir que tiene la capacidad de retraer sus garras al interior de unas cavidades escondidas entre sus dedos, lo que hace para no desgastar y perder el filo, cada vez que apoya las patas al suelo. El gato tiene cinco dedos en sus patas anteriores y cuatro en las posteriores. Cuando se enoja, despliega sus garras curvas, gracias a la tensión de los músculos de sus dedos, que se encuentran unidos al hueso. El gato se apoya sobre la punta de los dedos, la zona que pareciera ser la última parte de su pata, es en verdad su pie. Sus rodillas se encuentran ubicadas a la altura de su vientre.
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