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Hay que tener mucho cuidado con ellos, debido a que son muy sensibles y frente a estímulos bruscos pueden sufrir ataques cardíacos.
Hay que señalar que los conejos en el reino animal son animales de presa, o sea son parte de la cadena alimenticia de otras especies mayores. Así, ser ingrediente del “menú” habitual de feroces depredadores, los ha convertido en una especie con un sistema nervioso muy agudo. De esta forma, cuando -por ejemplo- un águila los amenaza con un eminente ataque, ellos literalmente quedan paralizados y mueren instantáneamente de un paro cardíaco, evitando así no sufrir mientras son devorados vivos. Por ello, no hay que dejar que estén cerca de perros o gatos domésticos, ya que esa cercanía les puede producir una crisis de pánico y morir fácilmente. Su sistema esquelético es ligero y delicado, por lo tanto si se llega a sujetar de manera errada se puede producir una fractura de la columna vertebral. Cómo cualquier mascota, el conejo debe ser llevado al veterinario cada cierto tiempo para un chequeo médico. Finalmente, para poder saber cuál el sexo de un conejo, la manera más fácil de distinguirlos es viendo la papada del animal. La hembra tiene en este sector una acumulación de grasa y el macho, simplemente, no la tiene. El alojamiento del conejo Si es que se le va a tener en una jaula, los materiales con que está construída deben ser de fácil aseo, para así evitar infecciones. El piso debe estar cubierto de paja o diario y hay que cambiarlos constantemente, de preferencia, todos los días o sino por lo menos tres veces a la semana. |